
Recibid
al visitar esta página, en nombre de la
Corporación Municipal de Andorra y de todos
los andorranos y andorranas, la más cordial
bienvenida de esta Villa aragonesa, siempre con
sus puertas abiertas a todos.
La agricultura y la ganadería fueron los
medios de vida de los andorranos hasta que, a
mediados del siglo XX, la explotación de
los yacimientos mineros de lignitos dan un vuelco
al devenir de esta localidad turolense, tanto
en su actividad económica como en la simbiosis
que se produce entre los moradores autóctonos
y los provenientes de otras regiones españolas.
Hoy la apuesta por su desarrollo se basa en varios
polígonos industriales y en el sector del
turismo cultural.
Andorra, donde los ecos de la jota se oyen desde
el alto de San Macario hasta el interior de las
minas, tan orgullosa de sus tradiciones como integradora
de las más diversas manifestaciones culturales,
y sumamente concienciada respecto a los problemas
sociales y medioambientales en los que está
inmerso el mundo actual, desea a través
de estas líneas expresar a los visitantes
un respetuoso saludo y ofrecerles su más
sincera acogida.